Este artículo fue redactado por la L.E.O Alma Cerna, responsable de toda el área de Enfermería del Hospital Multimédica Norte con motivo del Día de la Enfermera. 

 

La enfermería es como una manía, una fiebre en la sangre, una enfermedad incurable que una vez contraída no se puede curar. Si no fuera así, no habría enfermeros.

– Mónica Dickens.

 

¿Qué satisfacciones proporciona la enfermería?

La respuesta a esa pregunta a veces depende de la rama en que uno se desarrolle, las enfermeras obstétricas por ejemplo, se ven recompensadas con cada nacimiento que llega a buen término.

Para el enfermero instrumentista la satisfacción es el haber contribuido a una operación exitosa y ser parte de una profesión que va hacia adelante sin cesar.

Para los enfermeros en general todas las expresiones de gratitud de los pacientes y familiares son nuestro mejor aliciente.

Además de proporcionar satisfacciones, la enfermería presenta muchos retos. No hay lugar para los errores. Sea que se administre un medicamento, se extraiga sangre, se inserte un catéter intravenoso o simplemente se mueva al enfermo, se debe de tener mucho cuidado. No se puede cometer un descuido, el personal de enfermería se encuentra a veces ante situaciones difíciles y aun así debe mantener el temple digno de cualquier profesión.

 

Los avances y la influencia de la tecnología aumentan las presiones en el campo de la enfermería. Es difícil conciliar la tecnología con la humanidad, es decir, con el trato humano que merecen los pacientes.

Ninguna máquina podrá jamás reemplazar la sensibilidad y compasión de una enfermera.

 

Es por eso que todas las enfermeras y enfermeros deben tener una gran satisfacción. La satisfacción de actuar en situaciones de emergencia, donde cualquiera pensaría que no hay esperanza de que una persona sobreviva y aun así logramos que se recupere. La satisfacción de aportar consuelo con nuestra calmada y serena presencia durante toda la enfermedad de los pacientes.

La satisfacción de ser una piedra angular y una luz de esperanza para todas las personas. La satisfacción de que en cada vida salvada, en cada niño vacunado, en cada parto atendido, en cada plática de salud, en cada curación, en cada enfermo que recibe cuidados y apoyo solidario, está presente el trabajo del personal de enfermería.

Ahora es conveniente preguntar; tú como enfermera, ¿Cuál es tu mayor satisfacción?

¡Feliz día a todos los enfermeros!